Entré. Lo marié todo, vomité todo. El tiempo trotaba. Las tuberías de mi cuerpo alimentaban aquel cerebro noctambulante, la embriaguez.
La primera mesa la recuerdo, el desierto del mantel, que a pocos minutos era amenazado por " dos botellas mas"
Vidrios que a los segundos, se deshacian en espejismos ludicos, en carcajadas que se transtornaban en hipos, gordos y gruesos.
Laminas de lunas de verdes, el vino baco que hacia olvidar que eramos amigos.
La perdida brutal de la espuma en el tiempo, en corchitos que me introducias en el muelle de la exasperacion.
Carcajeando adioses que no se encarnaban en la realidad huerfana de agendas y calendarios, de " vistete despacio, que tengo mucha prisa". Lo volatil de su cuerpo en el paladar mas aspero. La confusion de un cigarro entre la lluvia de corchos, el sudor como gotitas en el licor, la rabio de los ahora desconocidos ¿Qué buscará provocar este autor?
Recordando que somos amigos, olvidando que debimos serlo, poniendo tu lápiz en horizontal, dejó el cigarro y pulverizó la sala en humo, aullando el grito de la unión, descociendo las manos una a una de cada botella se asomaran a la penultima mesa, la recuerdan, sus dientes trituraron carboncillo y madera, y sus labios sulfuraban ojuelas pequeñas de papeles toscos, que introducieron en el muelle del tercer tipo, hipo y lo recuerdan. Le vociferaron carcahadas en adioses¿Yo? yo denuevo entré, lo marié todo.